10 tips esenciales para manejar el TDAH de tipo inatento
- Patricia López-Herrero Naranjo
- 12 sept 2025
- 7 Min. de lectura
Si te han diagnosticado con TDAH de tipo inatento o si te identificas con sus síntomas, sabes lo desafiante que puede ser. La sensación de tener la mente en las nubes, la dificultad para empezar tareas o el caos mental pueden ser frustrantes. Como neuropsicóloga clínica y psicóloga sanitaria, sé que detrás de estos desafíos hay un cerebro que funciona de manera diferente.
La buena noticia es que, con las estrategias y herramientas adecuadas, puedes entrenar a tu cerebro para mejorar la concentración, la organización y la gestión del tiempo. No se trata de "arreglar" algo que está roto, sino de aprender a trabajar con tu mente.
Entendiendo tu cerebro: Una perspectiva neuropsicológica del TDAH tipo inatento
Antes de sumergirnos en los consejos prácticos, es crucial entender que los desafíos del TDAH inatento no son una falta de voluntad, sino una diferencia en la forma en que funciona el cerebro. En particular, la inatención está ligada a una actividad distinta en las áreas cerebrales responsables de la atención sostenida, la memoria de trabajo y las funciones ejecutivas.
Estas funciones nos permiten planificar, organizar, priorizar y gestionar el tiempo. Cuando estas áreas no funcionan de manera óptima, puede sentirse como si tu mente estuviera constantemente "desconectada". Los tips que encontrarás a continuación no son una cura, sino herramientas y estrategias diseñadas para fortalecer y apoyar estas funciones cerebrales, ayudándote a crear un entorno más favorable para tu concentración y productividad.
1. Usar listas de verificación visuales

La mente inatenta a menudo se siente abrumada por la cantidad de tareas. Las listas visuales transforman un concepto abstracto en un logro tangible. Tachar o marcar una tarea completa libera dopamina en el cerebro, una señal de recompensa que refuerza la motivación y te ayuda a mantener el impulso. Es un pequeño "hack" neurológico que reduce la carga mental y aumenta la sensación de control.
Cómo Aplicarlo:
En papel: escribe una lista de tus tareas diarias. A medida que las completes, táchalas con un marcador de color.
En la nevera: usa un tablero de borrado en seco o notas adhesivas para visualizar tus tareas domésticas o de la semana.
En el móvil: las aplicaciones de tareas te permiten crear listas y marcar cada punto con un solo toque.
2. Crear un espacio de trabajo organizado

El cerebro inatento es muy susceptible a los estímulos visuales. Un espacio desordenado es un mar de información irrelevante que compite por tu atención, lo que genera distracción y fatiga mental. Un entorno ordenado actúa como un filtro, reduciendo la carga cognitiva y permitiendo que tu atención se centre en lo que realmente importa.
Cómo aplicarlo:
Despeja tu escritorio: retira todo lo que no sea esencial para la tarea que estás realizando.
Todo en su lugar: asigna un lugar fijo para cada objeto (papeles, bolígrafos, libros) para que encontrarlos no sea un desafío adicional.
Minimiza las opciones: si trabajas con varios dispositivos, apaga o guarda los que no necesites.
3. Minimizar distractores

La atención es un recurso finito. Las notificaciones, los sonidos o las interrupciones roban fragmentos de tu concentración, haciendo que tu cerebro trabaje el doble para volver a la tarea. Reducir los distractores construye un escudo protector para tu atención.
Cómo aplicarlo:
Silencia notificaciones: pon tu teléfono en modo "No molestar" o en modo avión.
Usa aplicaciones de bloqueo: hay aplicaciones diseñadas para bloquear el acceso a redes sociales o sitios web durante periodos de trabajo.
Comunica tus necesidades: habla con las personas en tu casa o trabajo para establecer un tiempo de "no interrupciones".
4. Utilizar temporizadores visuales

Para una mente inatenta, el tiempo es a menudo un concepto abstracto. Un reloj o temporizador digital no siempre es suficiente. Los temporizadores visuales, como un reloj de arena o un temporizador que muestra visualmente el tiempo que transcurre (como el Time Timer), hacen que el tiempo sea tangible.
Esto ayuda a tu cerebro a mantener el ritmo y a no perder la noción de cuánto tiempo llevas en una tarea.
Cómo aplicarlo:
Temporizador de cocina: establece un tiempo para una tarea específica.
Reloj de arena: usa un reloj de arena de 20 o 30 minutos para sesiones de estudio o trabajo.
Aplicaciones con temporizadores visuales: descarga aplicaciones que ofrezcan esta funcionalidad.
5. Técnica Pomodoro
El cerebro inatento puede agotarse rápidamente en tareas largas. La Técnica Pomodoro divide el trabajo en intervalos de concentración intensa seguidos de breves descansos. Esto previene la fatiga mental y recarga tu energía, haciendo que las tareas complejas sean mucho más fáciles de completar.
Cómo aplicarlo:
Configura un temporizador: trabaja sin interrupciones durante 25 minutos.
Descanso corto: tómate un descanso de 5 minutos (levántate, estírate, camina).
Descanso largo: después de 4 "pomodoros" (4 sesiones de 25 minutos), toma un descanso más largo de 15-30 minutos.

6. Dividir tareas grandes en pasos pequeños
Una tarea grande se siente como una montaña imposible de escalar, activando los centros de ansiedad y parálisis. Al dividirla en pasos pequeños y manejables, reduces la abrumadora sensación inicial. Esto permite a tu cerebro enfocarse solo en el primer paso, lo que te da la energía necesaria para empezar a moverte.
Cómo aplicarlo:
Micro-tareas: si tu tarea es "limpiar el armario", divídela en "sacar la ropa", "doblar la ropa", "organizar por colores".
Haz un esquema: antes de empezar un proyecto, escribe un esquema paso a paso para que cada fase sea clara.

7. Usar códigos de colores
Tu cerebro inatento a veces se pierde en un mar de información. Los códigos de colores crean un mapa visual para tus ideas, haciendo que todo sea más fácil de encontrar y menos estresante. Es una forma de organización que no requiere un gran esfuerzo mental.
Cómo aplicarlo:
En tus notas: usa un color para las ideas principales, otro para las tareas y otro para las fechas límite.
En tu agenda: asigna un color a cada área de tu vida (trabajo, salud, familia).
En tus archivos digitales: usa etiquetas de colores o carpetas para tus proyectos en el ordenador.
8. Usar música o ruido blanco

El cerebro inatento puede ser muy sensible al ruido ambiental. La música o el ruido blanco no distraen, sino que actúan como una capa de sonido de fondo que "desconecta" el ruido irrelevante. Esto crea un ambiente auditivo que ancla tu atención y mejora tu concentración al instante.
Cómo aplicarlo:
Música instrumental: escucha música sin letra (clásica, ambiental o música de enfoque).
Ruido blanco/rosa/marrón: hay muchas aplicaciones y videos en YouTube que ofrecen diferentes tipos de ruidos de fondo para la concentración.
Ruido blanco: contiene todas las frecuencias audibles con igual intensidad.
Ruido rosa: tiene la misma energía por octava, con frecuencias más bajas más fuertes.
Ruido marrón (o browniano): tiene más potencia en las frecuencias bajas, haciendo que los sonidos sean más graves y envolventes.
Todos se usan para enmascarar sonidos distractores, mejorar la concentración y la calidad del sueño.
El rosa y el marrón suelen ser más agradables al oído humano por su naturaleza menos intensa en agudos.
9. Crear recordatorios visuales

A la mente inatenta a menudo se le escapan detalles importantes o se olvida de tareas que no están a la vista. El concepto de "fuera de la vista, fuera de la mente" es muy real. Los recordatorios visuales actúan como señales externas que compensan las fallas de la memoria de trabajo. Colocar estos recordatorios en tu entorno físico reduce la carga de tener que recordar todo mentalmente.
Cómo aplicarlo:
Notas adhesivas: coloca notas adhesivas con una palabra clave o una imagen en lugares estratégicos, como en la puerta de entrada para "recordar las llaves" o en el espejo del baño para "tomar la medicación".
Pizarras: Usa una pizarra en tu escritorio o en la cocina para escribir tus 3 tareas más importantes del día. Verlas constantemente te mantendrá enfocado.
Calendarios grandes: ten un calendario visible en la pared para anotar eventos importantes, plazos o citas.
Objetos como recordatorios: deja un objeto relacionado con la tarea en un lugar visible. Por ejemplo, deja tu bolsa de gimnasio cerca de la puerta para recordar que tienes que ir al entrenamiento.
10. Implementar rutinas consistentes
La toma constante de decisiones (¿Qué hago primero? ¿Cómo me organizo?) consume una enorme cantidad de energía mental. Las rutinas reducen la fatiga mental al automatizar tus días. Al saber qué esperar, liberas energía para lo que realmente importa en lugar de gastarla en pequeñas decisiones.
Cómo aplicarlo:
Rutina matutina: define una secuencia de actividades para las mañanas (ej. levantarse, beber agua, hacer 15 min de ejercicio).
Rutina de trabajo: establece un horario para revisar correos, hacer llamadas y trabajar en tus tareas principales.

Dos errores comunes al aplicar estos tips
La implementación de nuevas rutinas puede ser difícil, y es fácil caer en trampas comunes que causan frustración. Como neuropsicóloga, he notado dos errores recurrentes:
Querer aplicar todos los tips a la vez. No te sientas presionado para cambiar tu vida de la noche a la mañana. La sobrecarga de información puede llevarte a la parálisis. Elige solo uno o dos tips de la lista que te parezcan más viables y enfócate en ellos durante una o dos semanas. Una vez que se conviertan en un hábito, podrás añadir otro. La clave es la progresión, no la perfección instantánea.
Ignorar el autocuidado. La fatiga mental y el burnout son enemigos de la concentración. Ninguna técnica de productividad será sostenible si no priorizas tu descanso, nutrición y ejercicio. Asegúrate de que los descansos que te tomas sean realmente reparadores. Sal a caminar, desconecta de las pantallas o simplemente haz una pausa para respirar. Cuidar de tu cuerpo y mente es el primer paso para mejorar tu enfoque.
Importante
Quiero enfatizar que, si bien estas estrategias pueden ser de gran ayuda, no sustituyen la evaluación y el tratamiento profesional. Si sospechas que tienes TDAH, o si sus síntomas están afectando significativamente tu calidad de vida, te invito a buscar el apoyo de un profesional de la salud mental. Un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado pueden marcar una diferencia transformadora.
Cada cerebro es único, y lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra. Te animo a experimentar con estos consejos y a encontrar los que mejor se adapten a ti. La clave no es la perfección, sino la consistencia y la amabilidad contigo mismo. El simple hecho de buscar herramientas para mejorar ya es un gran paso.
Si este artículo te ha sido útil, me encantaría leer cuál de estos tips te ha resultado más interesante. ¡Déjame tu opinión en los comentarios o en mi instagram @lopezherrero_neuropsico!




